‘Nuit Debout’: viaje al centro de la indignación francesa

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Cuando Passynia se manifestó junto a miles de parisinos en la Plaza de la República contra ‘La Ley El Khomri’ el pasado 31 de marzo, pensó que las movilizaciones durarían, a lo sumo, tres o cuatro días. Hoy, quince después, es uno de los integrantes de la Comisión de Vivienda, una de las muchas que han surgido en esta ‘Noche en Pie’ eterna que vive París desde entonces.


Aquella noche del 31 de marzo pasado, decenas de personas decidieron acampar en la Plaza de la República a modo de protesta. A partir de entonces, se suceden los intentos de ocupación de la plaza y empiezan a surgir las asambleas. Tras varios desalojos forzados para evitar una acampada permanente como las que tuvieron lugar en España en aquel lejano 15M, hay un acuerdo tácito entre los manifestantes y la Policía y al llegar la media noche, la plaza vuelve a ser plaza y deja de ser ágora. Pero cada día desde entonces, vuelven. Centenares de personas, -de todas las edades, aunque con menor representación de las generaciones comprendidas entre los 50 y 60-, que diariamente se dan cita para discutir el futuro de su país, su futuro. Discuten e intercambian, vuelven a hacer suyo el espacio público y la palabra. El ser humano, dicen, debe volver a ser el centro de la política y no los intereses particulares. Lo que nació siendo una contundente oposición a una reforma laboral, se ha convertido en un movimiento popular que cuestiona la situación política, económica y social francesas.

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Enfrentamientos entre policía y estudiantes tras una manifestación. / B. R.

La de la República es una enorme plaza situada en pleno centro de París. El lugar al que los franceses acuden a llorar a sus muertos, a pedir justicia y a reivindicar sus luchas. Desde el pasado 31 de marzo, es el símbolo del cambio. ‘La Plaza de la Convergencia’, reza un grafiti en el suelo. Activistas, organizaciones, sindicatos, pero también ciudadanos que hasta entonces no se habían integrado en movimientos sociales participan en la Noche en Pie. Justo frente a la salida principal del metro, a la espalda de la estatua que preside la plaza, centenares de personas forman un enorme foro de discusión: la Asamblea Popular del movimiento Nuit Debout, cada tarde a partir de las 16.00 y hasta la media noche. Los participantes giran sus manos en alto para aplaudir los discursos; cruzan sus brazos para expresar desaprobación; alzan las manos para pedir la palabra. Aquella simbología que marcó el diálogo de la indignación en España se repite cada tarde en la Plaza de la República de París. La asamblea es un punto de encuentro, de debate, de intercambio y también de aprendizaje. Luchas que no son nuevas para un país con una tradición de activismo importante, convergen. Aunque el movimiento nació de la oposición a una reforma laboral, Nuit Debout se ha convertido en una reflexión más profunda, por eso, decenas de comisiones se han constituido en torno a la asamblea con el objetivo de concretar las propuestas del movimiento y también de facilitar su organización.

Aunque el movimiento se declara no violento, los debates en asamblea de suceden sobre cómo gestionar la presencia de manifestantes que entienden los enfrentamientos con la policía como necesarios. No pocas veces, pequeños grupos han agitado los ánimos rompiendo la concentración de madrugada, provocando la intervención de la policía en una plaza que a partir de la media noche da más importancia a lo festivo que a lo político, porque entienden que el entretenimiento y la cultura también es una forma de lucha.

LA NOCHE EN PIE, UN ECOSISTEMA VIVO

Son algo más de las seis de la tarde. Decenas de personas desafían la lluvia y construyen con estructuras metálicas y enormes lonas de plástico una veintena de casetas. Situadas a ambos lados de la plaza, cercando la asamblea, estas pequeñas construcciones acogen las diferentes comisiones. La Nuit Debout es un ecosistema vivo y como tal, crece cada día, no sólo en participación sino también en ámbitos de diálogo y lucha. Cada jornada surgen nuevas inquietudes, nuevas necesidades y con ellas, nuevas comisiones que buscan darles respuesta: vivienda, feminismo, comunicación, economía política, huelga general, educación, migración… Una de las últimas comisiones en nacer ha sido el ‘Hospital Debout’. Céline es enfermera y forma parte de ella. Cree que este espacio ha dado salida a la frustración de miles de trabajadores sanitarios y pacientes. “Haremos nuestra propia ‘Marea Blanca’”, sentencia y sonríe en un claro guiño al movimiento en defensa de la sanidad pública en España.

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Un grupo de manifestantes desafía a la lluvia en París y continúa con las actividades de la Nuit Debout a pesar de ella. / B. R.

Uno de sus grandes caballos de batalla de la Nuit Debout es la necesidad de un proceso constituyente. La Noche en Pie francesa cree que la constitución actual representa los intereses de unos pocos, está agotada, obsoleta, y se aleja enormemente de las demandas y las necesidades de la sociedad. Apuestan por una reforma profunda que parta de la ciudadanía, que sea la expresión de un foro abierto a la población y no de la limitada representación política. Este proceso constituyente ha empezado ya en la plaza de la República.

Las iniciativas en torno a la protesta se multiplican: la Biblioteca Debout, la Poesía Debout, el Teatro Debout –que representa improvisadamente Antígona ante la curiosidad de los viandantes-… También hay un servicio jurídico gratuito, una enfermería y hasta un canal de televisión que muestra en directo las asambleas y desarrolla su propia programación. De nuevo, la tecnología juega un papel fundamental en la difusión de un movimiento social que, aunque ha nacido en Francia, aspira a contagiar su energía a toda Europa.
Samia, que participa en las movilizaciones desde el primer día de este marzo eterno en la Plaza de la República -cuentan los días a partir del 31-, cree que es momento de reunirse y tratar de hacer cosas colectivamente. “¿A dónde nos va a llevar esto? No lo sé pero lo que importa es que estamos aquí”, insiste. El movimiento avanza, las iniciativas se multiplican y también los retos. Cómo llegar a los que aún no han puesto un pie en la plaza, a los que tienen dudas y recelos respecto al movimiento, es uno de ellos. Se plantean el puerta a puerta, las acciones encaminadas a hacer pasar el mensaje bouche à oreille (de boca en boca); contar a los amigos, la familia, los conocidos lo que cada día pasa en la Plaza. También surgen las dudas: ¿Cómo hacer de la Noche en Pie un movimiento que perdure, que se mantenga? ¿Cómo seguir y no perder el ánimo y las fuerzas? Y más allá, ¿cómo hacer de esta manifestación de descontento e iniciativa colectiva algo concreto? De momento, y mientras centenares de personas se reúnen cada día a despejar estas incógnitas, la movilización se extiende. Primero a los barrios, a las banlieues, los suburbios que tanto tienen que decir en la capital francesa. También, a otras ciudades. Primero dentro del país, luego en toda Europa. Llegan manifestaciones de solidaridad de Madrid, de Bruselas, de Londres, de Atenas. “Necesitamos un movimiento Europeo”, plantea Alan, que entiende que un gobierno nacional poco puede hacer en una Europa, de momento, sin fronteras.

UNA REVOLUCIÓN FRANCESA CON ACENTO ESPAÑOL

Son las siete de la tarde. Tras una tormenta que ha sacudido París a medio día, un rojizo atardecer salpicado de nubes perfila la plaza de la República. La temperatura es agradable y decenas de personas se afanan en dar forma a contrarreloj a la acampada de la Nuit Debout. Varias hileras de lonas de plástico, mesas plegables, cartones y equipos de sonido para dar voz a los participantes conforman la precaria estructura que cada día acoge los distintos servicios y las comisiones. Justo detrás de una de esas carpas, con cuentagotas, llegan a su asamblea jóvenes españoles miembros del colectivo Marea Granate París, en defensa de los derechos de los llamados ‘exiliados económicos’, que nació al calor del 15M. Un cartel con letras rojas en el suelo identifica al grupo.

La Nuit Debout no reconoce a otros colectivos como tal dentro del movimiento que tiene su propia energía, sus propias dinámicas. Aunque no pocas organizaciones que comparten la filosofía de la protesta aprovechan el espacio para dar a conocer su lucha, pues uno de los pilares de la Noche en Pie francesa es precisamente la convergencia. Además, hace solo un par de días, se lanzó una llamada a la colaboración con otros movimientos. Los próximos 7 y 8 de mayo la Plaza de la República cogerá un encuentro con el objetivo de organizar una Noche en Pie global, la Global Debout. Para este movimiento global en defensa de la democracia y la justicia social han elegido una simbólica fecha: el 15 de mayo, el 15M.

Aunque Marea Granate aún se encuentra definiendo su posición como organización respecto a la Nuit Debout, sí se plantean participar en esta movilización internacional e implicarse activamente en ella como colectivo. Consideran que como un movimiento en pleno nacimiento, aún no está claro a dónde van pero también, que si quieren hacer de él algo en lo que se identifiquen, van a tener que implicarse. Además, muchos de sus miembros participan activamente a título personal en la protesta. Tal es el caso de Alexis, un joven madrileño de origen francés que participó en la Acampada Sol, aunque no activamente en las comisiones. Alexis ha decidido implicarse más en la Nuit Debout, en la que forma parte de la Comisión de Internacional. Precisamente la internacionalización de las demandas de la Noche en Pie; el trabajo con otros colectivos en distintos puntos del mundo y la búsqueda de una convergencia son algunos de los objetivos de esta comisión en la que Alexis no es el único español presente.

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Una joven interviene durante la asamblea de Marea Granate París en la Plaza de la República. / B. R.

El interés de los franceses por la experiencia de Acampada Sol es constante. Es casi imposible cruzar la plaza hablando en castellano sin que se agolpen las preguntas sobre aquellos días de protesta. Para muchos, fue el germen de un cambio político en España; el origen de la ruptura del bipartidismo pero también el impulso de la movilización social a todos los niveles. Preguntan en qué quedaron las propuestas del 15M tras el fin de las acampadas y cómo se recondujo la indignación ciudadana; cómo se concretaron las propuestas nacidas del consenso de la plaza. Maxime, un joven e inquieto francés que trabaja activamente en la TV Debout, cree necesario establecer lazos con movimientos sociales españoles y de ese modo, aprender de la experiencia para ganar en conocimiento, sí, pero también para no repetir errores. Alexis, por su parte, insiste en que, aunque es interesante que tomen como referencia lo ocurrido en España, “la Nuit Debout es un fenómeno único que seguramente dará lugar a resultados distintos”.

Miguel es almeriense y era un chaval cuando estalló el 15M en España, aun así, se implicó en las movilizaciones. Hoy, con 21 años, es estudiante Erasmus y participa más que activamente en la Nuit Debout desde el principio. Miguel se tomó parte en la preparación de las manifestaciones ya en la universidad. Es estudiante en el Science Po de París, una prestigiosa escuela. Cuando la Nuit Debout empezó a tomar forma en la plaza, Miguel se metió de lleno. Una de las cosas que más valora de esta protesta espontánea es que no se ha limitado el diálogo. Si bien la actividad principal de la plaza es el debate, la propuesta, también surgen acciones espontáneas esporádicamente que mantienen, en su opinión, la lucha activa.

La Nuit Debout, la Noche en Pie, es un movimiento en construcción. Cada día la plaza evoluciona y la dinámica de la acción cambia. Surgen nuevas propuestas; se amplían los espacios de lucha; alguna gente se va, otra llega. Como cualquier movimiento horizontal parte de un cierto caos pero dentro de él, encuentra su orden y propone, crea. El contexto francés, con un tejido militante importante, de raíces profundas y unas situaciones económica y política radicalmente diferentes, es distinto al español de 2011. La forma, sin embargo, se asemeja enormemente. A dónde vaya o qué consiga este movimiento que mantiene en pie a Francia y aspira a levantar Europa, solo lo dirá el tiempo. De momento, los españoles que abandonaron su tierra en busca de oportunidades que no encontraron en España, retoman las calles del país vecino y reviven, en cierto modo, el espíritu del 15M.

Llueve en París y las comisiones montan a destajo sus pequeños puestos a lo largo de la Plaza de la República. La Asamblea Popular comienza entre paraguas con algo de retraso. La Noche en Pie, la Nuit Debout, sigue su marcha en París bajo la lluvia, a pesar de ella. A partir del viernes y durante todo el fin de semana, la plaza se desborda. No cabe un alfiler en la República cuando cae la noche. Quince días después de aquel 31 de marzo que empezó todo, siguen. No se cansan. No se marchan.

 

Este reportaje es una edición de dos textos que fueron originalmente publicados por cuartopoder.es en abril de 2016.

La ‘Nuit Debout’: los indignados franceses, en pie.

‘Nuit Debout’, una revolución francesa con acento español. 

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